Esta es una de las tradiciones que más se reseña en los documentos que hablan sobre las fiestas de la Villa, se dice que es una fiesta con sabor y tipismo, a muchos extraña su nombre y a todos o casi todos los lupianeros gusta. A sobrevivido al tiempo y las leyes y consta en lo que explicamos a continuación.
Originalmente, y de ahi su nombre, la merienda de los huesos era la caldereta que se prepara cada día 27 de Agosto
con los restos de carne de las reses lidiadas el día anterior sobrantes del reparto de una cantidad, oscilante entre el
número de cuotas y la cantidad de carne disponible, a cada persona que paga la cuota de escote de las fiestas. Con
el problema de las vacas locas se termino la tradición del reparto de la ración de carne a cada cuota pero con el de
la merienda que se hace con carne comprada para tal propósito.
Hasta aqui la definición "terminológica" del acto, que no es solo una merienda, el día 27 de Agosto tiene algo especial para cada cual, para algunos termina el verano, para otros la despedida hasta otro año, para algunos el "último cartucho", otros comienzan a pensar en cuanto queda para las del año siguiente, y los que tienen suerte se pueden permitir no preocupase pues aun les queda la fiesta de Atanzón, Caspueñas, Horche hasta que comience el invierno.
En la mañana del día 27 se reparten los trabajos entre los que se levantan a colaborar y los que aun aguantan sin dormir,
unos a trocear la carne y otros a recogen con pena y pesar las talanqueras y demás artefactos usados en los actos taurinos,
Al mismo tiempo se abre el ayuntamiento donde se comienza a cobrar el escote de las fiestas. El cocinado de la carne es
encargado a un cocinero que a mediodía tiene preparada un tentenpié para los colaboradores.
Ya por la tarde, los lupianeros preparan sus mesas y sus sillas en la plaza Mayor formando una de las estampas más bonitas de la fiesta. Se forman las colas para recoger la carne y el vino y juntos, en la mayor de las hermandades se disfruta de los últimos momentos de los mejores días del año. Tras la entrega de trofeos, alguna partida de bingo y un último baile se dan por concluidas las fiestas.